Cuando el silencio también lastima

 ¡Hola Mundo!

No suelo escribir esta clase de post, pero dada mi sensibilidad hacia el ser humano y seres vivos lo haré en esta ocasión y probablemente en más, porque es un tema demasiado importante y que la mayoría de las personas deciden pasar por alto. Es un poco largo, por favor lee hasta el final, ser indiferente también nos hace culpables.

El tema del post es el inicio de algo mucho más grande, espérenlo muy pronto.



Hay dolores que hacen ruido. Otros, en cambio, ocurren en silencio.

Detrás de una puerta cerrada, en un patio donde nadie mira, en una azotea, en la calle, en un zoologico, en un parque de atracciones o incluso en un hogar que desde afuera parece normal, puede existir un animal viviendo con miedo, abandono o indiferencia.

Y quizá una de las partes más difíciles de esta realidad es precisamente esa: ellos no pueden contarnos lo que les sucede. No pueden explicar que tienen hambre. No pueden decir que llevan días sintiendo dolor. No pueden pedir que alguien los saque de un lugar donde tienen miedo. No pueden levantar el teléfono y denunciar. Pero sí pueden mostrarnos que algo no está bien. A veces lo hacen con una mirada temerosa, con cambios repentinos de comportamiento, con heridas, con una delgadez evidente o simplemente dejando de confiar en las personas. Por eso necesitamos aprender a mirar.

El maltrato no siempre es evidente

Cuando pensamos en maltrato animal, solemos imaginar únicamente una agresión física. Sin embargo, el bienestar de un animal también puede verse afectado por la negligencia y el abandono.

Privarlo constantemente de alimento o agua, mantenerlo en condiciones inadecuadas, negarle atención veterinaria cuando la necesita, abandonarlo, mantenerlo permanentemente expuesto a condiciones que ponen en riesgo su bienestar o ignorar deliberadamente su sufrimiento son situaciones que no deberían normalizarse. 

Porque cuidar a un animal significa mucho más que darle un lugar donde vivir. Significa asumir una responsabilidad. Un animal depende de nosotros para cubrir necesidades que por sí mismo muchas veces no puede satisfacer. Cuando decidimos incorporarlo a nuestra familia, su bienestar deja de ser algo opcional.

“Es solo un animal”

Tal vez una de las frases que más necesitamos dejar atrás sea esa. “Es solo un animal.” Como si sentir miedo importara menos dependiendo de quién lo siente. Como si el hambre fuera menos dolorosa. Como si la soledad, el frío o el abandono fueran insignificantes.

No necesitamos humanizar a los animales para comprender que son seres capaces de experimentar dolor, miedo y bienestar. Respetarlos no significa tratarlos como personas; significa reconocer que su vida merece consideración y cuidados adecuados.

También lastima mirar hacia otro lado

Hay una parte incómoda de hablar sobre maltrato animal: reconocer que muchas veces alguien vio algo antes. Un vecino escuchó. Alguien observó las condiciones en las que vivía ese animal. Una persona pensó: “Esto no está bien”, pero decidió no involucrarse.

Es comprensible que en ocasiones no sepamos qué hacer o tengamos miedo de equivocarnos. Pero guardar silencio frente a una situación preocupante puede permitir que continúe.

Actuar responsablemente no significa confrontar directamente a una persona ni ponerse en riesgo. Significa documentarse, buscar orientación, conocer las autoridades o asociaciones correspondientes y utilizar los mecanismos de denuncia disponibles cuando existan elementos que hagan sospechar de una situación de maltrato o abandono. Ser su voz también significa saber pedir ayuda.

La conciencia comienza mucho antes de una denuncia

Combatir el maltrato animal no consiste únicamente en reaccionar cuando el daño ya ocurrió. También significa educar. Enseñar a los niños que un perro no es un juguete. Explicar que adoptar implica años de responsabilidad.

Comprender que regalar un animal sin considerar quién cuidará de él puede terminar en abandono. Esterilizar responsablemente. Promover la adopción. Respetar a los animales comunitarios. Apoyar a quienes rescatan. Y, sobre todo, entender que tener un animal bajo nuestro cuidado representa un compromiso cotidiano.

La verdadera transformación ocurre cuando dejamos de considerar normal aquello que nunca debió serlo.

Que nunca nos acostumbremos

Quizá no podamos rescatar a todos. No podemos abrir nuestra casa a cada animal que encontramos ni solucionar individualmente un problema tan grande. Pero sí podemos hacer algo.

Podemos compartir información responsable. Podemos apoyar refugios y rescatistas. Podemos enseñar respeto. Podemos denunciar cuando corresponda. Podemos adoptar responsablemente. Podemos ayudar a esterilizar. Podemos ofrecer agua o alimento cuando sea seguro hacerlo. Podemos dejar de ser indiferentes.

Porque muchas historias comienzan a cambiar cuando una persona decide que aquello que está viendo no puede seguir sucediendo. No necesitamos fotografías desgarradoras para comprender la gravedad del maltrato animal. No necesitamos acostumbrarnos al sufrimiento para reconocer que existe. Necesitamos empatía, responsabilidad y acción. Porque ellos quizá no puedan explicarnos con palabras lo que están viviendo, pero eso no significa que su sufrimiento sea invisible.

Hay silencios que también piden ayuda.

Y cuando tenemos la oportunidad de escucharlos, mirar hacia otro lado también es una decisión.

Gracias por leer.





Carta a un sobrino que vive en mis sueños

 ¡Hola mundo! ✌

¡Ha vuelto la hija pródiga! ...no sé qué significa, pero sonaba impactante en mi cabeza para anunciar mi regreso. Hace casi ya dos años de ausencia, ¿por qué? no lo sé, bloqueo del escritor tal vez, asuntos de la vida qué atender, crecer en contra de mi voluntad, madurar y pasar por cosas que no tenía previstas para esta vida.

Les cuento que llevo ya tres años participando en un concurso de cartas, demasiado reñido porque ninguno de los años en los que he participado he pasado si quiera entre los finalistas, acepto que deben de haber muchísimas cartas mejores que las mías, han sido distintos temas los que he tocado en cada una de ellas, y particularmente en este año escribí una muy personal, demasiado, porque son temas que no se tocan en casa pero que en mi cabeza y en mi corazón si están presentes y duelen, duelen tanto que puedo pasar noches derramando lágrimas antes de dormir o quedarme dormida mientras el llanto, la nostalgia y la melancolía me invaden y simplemente me vence el sueño. Esta carta habla por si sola y quisiera que quedara en este espacio de una manera muy especial. Por el título del post sabrán de lo que se trata.



Querido sobrino mío: 💙

Te escribo desde el rincón más silencioso de mi corazón, ese donde guardo los nombres que nunca pude pronunciar en voz alta. No sé cómo te llamarías. A veces pienso que tendrías los ojos grandes como tu padre mi único hermano, las pestañas largas y sus hoyuelos en las mejillas, y esa risa contagiosa que hacía temblar las paredes de la casa cuando éramos niños. Otras veces imagino que serías más callado, observador, con esa ternura que él escondía detrás de su carácter fuerte.

Nunca exististe, y sin embargo te extraño.

Tu padre se fue demasiado pronto, antes de que la vida pudiera regalarle la dicha de tenerte en brazos. Se fue llevándose consigo una parte de mi historia, de mi infancia, de mi corazón. Y en el silencio que dejó su ausencia, también se apagó la posibilidad de ti.

Pero déjame confesarte algo: en mi imaginación creciste.

Te vi correr por el patio de la casa de los abuelos, tropezando con las mismas piedras que él y yo pisamos mil veces. Te escuché preguntar por las fotos antiguas, por qué tu papá estaba siempre con unas baquetas en las manos, bailando o con un grupo musical a su alrededor. Te imaginé llamándome “tía” por primera vez, con esa naturalidad que habría curado tantas heridas.

Hubiera querido enseñarte quién fue tu padre. Contarte que de niño me molestaba mucho por ser la hermana menor, aunque jamás lo admitía. Que sabía silbar como nadie. Que tenía una forma muy particular de querer: silenciosa, firme, eterna.

Te habría contado nuestras travesuras, nuestras peleas por tonterías, los sueños que compartíamos cuando pensábamos que el mundo era infinito. Te habría mostrado el pilar donde grabó sus iniciales, convencidos de que ese sería para siempre su hogar.

Y, tal vez, al mirarte, habría encontrado en tus gestos la continuidad de su existencia.

No te conocí, pero te quise. Te quise como se quiere a lo que pudo ser y no fue. Como se quiere a una estrella fugaz que apenas se intuye antes de desaparecer. Porque aunque la vida no te trajo a este mundo, tu posibilidad llenó muchos de mis pensamientos en noches largas, en cumpleaños silenciosos, en fechas que dolían.

A veces me pregunto si, en algún rincón del universo, las almas que no nacen también tienen memoria. Si sabrás que aquí, en esta tierra, hubo una tía que guardó un espacio para ti en la mesa, en el corazón y en las historias familiares.

Si existieras, te diría que fueras valiente. Que honraras el nombre de tu padre no con tristeza, sino con alegría. Que amaras intensamente, como él sabía hacerlo. Que abrazaras fuerte, que rieras sin miedo, que defendieras a los tuyos.

Y aunque nunca camines por estas calles, aunque nunca escuche tu voz, quiero que sepas que fuiste un sueño hermoso. Un puente invisible entre mi hermano y yo. Una esperanza que, aun en su ausencia, me enseñó cuánto amor soy capaz de sentir.

Con todo el cariño que cabe en lo que no fue,

Tu tía Mara.


Y sí amigos, mi único hermano se fue sin antes darme un sobrino, y los tengo, pero no de la línea directa que te da un hermano de sangre, ese que puedes hacer y deshacer con él, que es como tuyo aunque no haya nacido de ti. Esta fue la carta más personal que escribí y no pasé en el concurso, cosa que no me impedirá seguir intentando, tal vez en alguna otra ocasión sí llegue al nivel de excelencia que se requiere.

Gracias por leerme.











Pintando mascotas con Morado Pet Artist

 ¡Hola Mundo!

Este nuevo post es parte de nuestra sección «Talentos que inspiran», donde conoceremos a otra personita excepcional y talentosa dentro del mundo de las redes sociales. Espero que haya sido de su agrado la entrevista anterior con Jimena.



A veces andamos en las redes sociales viendo videos, memes o cualquier contenido que nos haga pasar un buen rato y rara vez nos percatamos que hay muchas personas talentosas mostrando sus habilidades y dones a través de sus emprendimientos, y merecen ser reconocidas y conocidas ya que en cada una existen historias interesantes detrás de ellas con todo el camino que llevan recorrido.

Así fue como el mundo virtual me llevó a conocer a Ruth Mora en su cuenta de Instagram «Morado Pet Artist», diseñadora grafica de profesión, tiene 26 años de edad, es la hermana del medio de una familia de cinco integrantes, casada y con dos maravillosas mascotas que le acompañan en su día a día. Trabaja como diseñadora grafica y retratando mascotas. De nacionalidad ecuatoriana y actualmente reside en el norte de Italia. ¡Vamos a conocerla!


 ¿Ruth, cómo fue que llegaste a Italia?

La familia de mi esposo reside aquí desde hace años y a raíz de la crisis económica- sanitaria generada después del virus del covid-19 decidimos cambiar de residencia a tiempo indefinido. Trajimos a nuestras mascotas con nosotros y fue un viaje muy preocupante, sobre todo por las horas del viaje por mis perritos.


¿Cómo se dio tu primer acercamiento con las artes?

Mi primer acercamiento a las artes... Empezó hace años, me gustaba dibujar en la comida. Recuerdo que mi mamá compraba huevos y yo les dibujaba caras, o pintaba mis galletas de animalitos con mis temperas. Con el pasar de los años a través del colegio fui conociendo un poco de técnicas y en la universidad profundicé aún más en técnicas artísticas e historia del arte. El arte me ayudó, fue mi compañía en un tiempo muy difícil de mi vida y cada vez que miro al pasado me encuentro a mi misma con ideas locas, rayando paredes o frutas.


¿Tiene algún nombre o técnica de expresión la cual manejas en tus pinturas?

Suelo usar el óleo, acrílico, acuarela.


¿Cómo ha sido desarrollar tu emprendimiento de arte en un país como lo es Italia?

Bueno no ha sido sencillo, diría que aún estoy en la fase de iniciar.


¿Cuál ha sido la mayor barrera a la que te haz tenido que enfrentar en este ámbito?

Uno de los mayores problemas sería la barrera del idioma, y también diría que arriesgarme a empezar nuevos procesos, a emprender con nuevas técnicas y desarrollarlas.


 ¿Hay algún artista que admires?

Sin lugar a dudas y con temor a sonar un poco cliché diría que admiro a Leonardo Da Vinci, fue un verdadero genio.


¿Tus pinturas van enfocadas únicamente al tema de mascotas o haz realizado algún otro cuadro fuera de este concepto?

En este momento me enfoco en mascotas, pero a veces suelo cambiar a otros temas, paisajes, anime, entre otros.


¿Por qué o cómo fue que decidiste enfocarte a la pintura de mascotas, qué te llevó a tomar esta decisión?

La situación en mi país, existe demasiado abandono animal y pocas leyes de protección hacia ellos. Crecí en un entorno social en el que era notorio el poco valor que le dan a la vida de los animales y fue mi inspiración para tratar de concienciar a través de mi arte, como enfoque a darles voz y que sean vistos más que como un adorno en casa, como un ser más de la familia. Y también el amor por mis perritos, ellos han sido mis modelos al punto que se han vuelto una colección de mis pinturas. Los amo con locura.


¿Cuáles son los sentimientos o emociones que canalizas al estar pintando un nuevo cuadro?

Al inicio de expectación, y un poco de miedo en el proceso hasta que va tomando forma. Pero sobre todo me transmite tranquilidad. Cuando realizo un retrato para alguien más me da felicidad de saber que les ha gustado. Soy una persona sensible y estos momentos me alegran mucho.


¿Cuál ha sido el cuadro que hasta hoy te ha dejado una mayor satisfacción?

Es una pregunta difícil, no sabría decir cuál. Todos han causado algo especial en mi, se han llevado una pequeña parte mía y yo de ellos.


¿Con qué sueñas a parte de las artes y la pintura?

Tengo muchos sueños, algunos un poco surrealistas, pero son metas a corto plazo por decirlo así. Lo más importante en esta vida ya lo tengo, amor, familia, salud y trabajo. Y muchas ganas de seguir adelante.


¿Cómo te ves en diez años?

La verdad no pienso mucho en el futuro, me concentro en el ahora, soy totalmente consciente del paso del tiempo y su cambio. Todo cambia, y el mundo es así. Solo espero poder seguir haciendo lo que amo rodeada de mis seres amados. Llevando en el corazón a los que posiblemente ya no puedan estar. Por ejemplo mis perritos, ya son mayores y es una posibilidad que no estén físicamente conmigo pero siempre los llevo y llevaré en mi corazón.


¿Qué le dirías a los niños, jóvenes o adultos para inspirarlos a seguir sus sueños y sus pasiones?

No te compares, no importa que tan lejos estén yendo los demás a tu alrededor. Ve a tu ritmo y no te rindas! La vida es difícil a veces, persevera. Para muchas personas puede llegar a ser terapéutico incluso, el arte te une, te transforma. Puede crear, y hacer creer a los demás. Y sobre todo a ti mismo, te ayuda a creer en ti.




«Estoy muy agradecida por este tiempo y que me hayan permitido este espacio para expresarme, y gratamente sorprendida que mi trabajo sea visualizado en otra parte del mundo. Es una locura, así que gracias al Internet por eso.» - Ruth

Gracias Ruth por aceptar la invitación a este espacio, por tu sencillez y amabilidad, estoy más que segura que tu arte y tu talento seguirá llegando a más partes del mundo.
Síguela en sus redes sociales.





Gracias por leer.
Nos vemos en la próxima.